jueves, 24 de mayo de 2012

Vuelve.

Yo estoy echa de pedazitos de ti, de tu voz, de tu andar...
Y cómo algo tan pequeño puede dar un consuelo tan grande. Algo como un peluche, tan pequeño que entra en tu mano, un trozo de tela cosido y que, sin embargo, es capaz de tranquilizarme con solo rozarlo con la yema de los dedos. Aunque, últimamente, mi pequeño consuelo no está disponible. No funciona, no surte efecto. No sirve para consolarme. Y todo a causa de su nombre: tu nombre.
Ya casi no me acuerdo de tu cara, ni del sonido de tu voz y los pocos recuerdos que aún me quedan se van evaporando, van desapareciendo poco a poco, ¿cuánto tiempo queda para que los olvide del todo? Tal vez falte poco para el dia en el que esos recuerdos se vayan, y quien sabe si algún día volverán. Y la pregunta es: ¿quiero que desaparezcan, quiero olvidar todo aquello? No. La verdad es que no, no quiero olvidar ni un solo detalle de tu cara. Recuerdo la ropa que llevabas puesta aquellos días, recuerdo lo que dijiste, recuerdo tu risa, y no quiero ni pensar en el día en que todo esto se me olvide. Es así, porque por muchas lágrimas, por mucho que no me quieras...sé que yo sí te quiero, y no quiero ni imaginar que lo único que me queda de ti desaparezca: los recuerdos.

2 comentarios:

  1. Me encanta, me has echo llorar :'(
    Los recuerdos son lo más importante, lo único que nos queda
    Y lo del peluche en la palma de la mano me ha recordado a ti :))))

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