lunes, 9 de diciembre de 2013

Muchos me han preguntado si la quiero.
Si escogí adrede a la más rara que encontré.
Y yo qué sé,
probablemente sí.
Era martes.
Salí deprisa y corriendo de casa, se me olvidó cerrar la puerta con llave, bajé los escalones de tres en tres y me tropecé al llegar al último. Vaya mierda de día, joder. 
El café me había quemado la lengua y el frío me arañaba los tobillos; me fumé un cigarro de camino a la estación, tal vez dos, llegué con el tiempo justo, tenía que coger ese tren. Entré como un torbellino, la gente abarrotaba los pasillos. Me puse a la cola y me pareció que medía kilómetros. Resoplé, me puse a dar golpes en el suelo con el pie y estoy seguro de que irrité a las personas que tenía a los lados. Entonces apareció un gorro rojo y se puso delante de mí, como quien no quiere la cosa, cuando quedaban cuatro personas por delante de mí para pillar el billete y salir pitando de allí.
Qué caradura.
Debí decirle; Eh, no soy idiota. Te has colado, ponte a la cola como hemos hecho todos.
Puede que con algún taco entre medias.
Pero no lo hice,
y la quiero desde entonces.
La quiero porque cuando abre la boca yo me callo, y me parece bonito todo lo que dice. Porque he descubierto que hay caricias que solo existen en su piel, porque de algún modo es la respuesta a todas las preguntas. La quiero con su odio a los números, sus silencios, sus dudas, sus ganas de echar a correr. La quiero cuando intenta convencerme de que me vaya, que nadie podrá quererla de verdad, cuando llora con rabia y se esconde para que no la vea. Cuando se levanta a las tres de la mañana a comer una galleta de chocolate, cuando me roza la cara con sus manos frías y me roba los jerseys. Cuando me mira, sacude la cabeza y se hunde ella sola. Porque tiene sus problemas y mi manejo de las matemáticas no es lo suficientemente grande como para resolverlos, así que convivo con el antojo de ser su solución. Siempre me miraba con el cariño con el que miraría a las hojas de un árbol un enésimo otoño, dos días antes de que empiece a helar, como diciendo; un placer haber coincidido contigo.
Así que, cuando agarró el pomo de la puerta, me clavó sus ojos tristes y me dijo,
-Gracias por quererme,
sólo tuve coraje de decir,
-No te preocupes.
Y me tapé los oídos para no oír sonido de la puerta al cerrarse. Pegué un grito. Y otro. Y otro. No sé qué debieron de pensar los vecinos. Y me daba igual. Entre mis dedos se escurrían los primeros minutos de mi vida sin ella. Y no lo soportaba;
Los recuerdos son capaces de pegar,
pegar donde más nos duele.
Cualquier tío valiente habría salido corriendo detrás de ella, pero yo no era valiente. Y  aún así, lo hice, pero no por valentía, sino porque la quería. Y sé que ella tenía miedo. Porque, joder, yo qué sé, entre tanta ruina había aparecido un gilipollas que se las había arreglado para hacerla feliz; tal vez no estaba acostumbrada... Pero se acostumbrará. Sí. Yo haré que se acostumbre.
"Sé que tengo cuerpo de pajarito, estrecho y pequeño, a punto de echar a volar, de cintura recta y frágil, pero cuando él me toca así,  como si no soportara apartar la mano, no deseo ser diferente."

4 comentarios:

  1. Y cuando creo que no puedes mejorarte... aquí llegas. De mis entradas favoritas, hay frases que me han dejado hasta con las lágrimas en los ojos.
    "Siempre me miraba con el cariño con el que miraría a las hojas de un árbol un enésimo otoño, dos días antes de que empiece a helar, como diciendo; un placer haber coincidido contigo." ¿en serio, Marina? ¿en serio? Dios, adoro esto.

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    1. No sé por qué, pero las entradas más espontáneas son las que más te gustan. He tenido que hacer un par de cambios, y aún así, no estaba del todo convencida de si valía para algo. Y luego, claro, apareces por aquí, y leo tu comentario. ¿En serio, Sandra? ¿En serio?
      Yo te adoro a ti.
      Jo, qué cursi, para estar en el último día de un maravilloso y largo puente, ¿no?
      PD: La frase de debajo de la foto es del libro que me prestaste. Para que lo sepas.

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  2. Vuelves a sorprenderme. Otra vez más.
    Gracias.

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    1. No des las gracias, por favor, gracias a ti, por pasarte y comentar :)

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